Bohemian Rhapsody y la 2da muerte de Freddie Mercury

Recientemente se estrenó en las salas de cine de todo el mundo la producción anglo-americana “Rapsodia Bohemia”, distribuida por la 20th Century Fox, recientemente absorbida por el cada vez más gigante Disney. Como su nombre sugiere, la película trata sobre la vida de Freddie Mercury, la conformación de Queen y en particular sobre la composición de una de las canciones más conocidas y movilizantes de la historia.

Desperdiciando y malgastando un presupuesto y recursos técnicos ilimitados, el guión de la película inserta una historia única y fascinante en el molde del recontra trillado storytelling de las biopic comerciales hollywoodenses.

El largometraje esquiva cobardemente todo lo interesante de la vida del cantante y la banda. En el plano sexual se pone de relieve casi exclusivamente las supuestas contradicciones que vivió el nacido en la India, retratando un perfil timorato y constantemente contrariado. En todas las escenas que muestran sus interacciones con otros hombres, se ve un Mercury siempre miedoso y avergonzado por sus gustos, lo que es radicalmente opuesto a lo que expresó su vida y obra. Nada más inverosímil en la película que la penosa escenificación de cómo fue su supuesta salida del closet.

Y si fue cobarde el tratamiento de la cuestión sexual, el abordaje de su enfermedad (HIV) es directamente patético. Decir que la película es una versión edulcorada de la realidad o adaptada para toda audiencia, es quedarse muy corto. Lo que hay es una maniobra dirigida por hombres evidentemente heterosexuales y conservadores, que -como diría Fito Páez- “haciendo la parodia del artista” han distorsionado el sentido de la vida de un genio que rompió con todos los moldes artísticos y estéticos de una época, y fue referente de un gran movimiento cultural de liberación.

Una película sobre Freddie Mercury en la que no hay sexo, no hay drogas, no hay sida; pero abundan la vergüenza, la timidez y se resalta su primera relación heterosexual más que ninguna otra, es cuanto menos una falta de respeto a este gigante. Si Freddie fue ruptura, en la película es vergüenza. Si Freddie fue coraje, acá sólo se enfatiza su miedo. Si Freddie fue innovación, acá estamos frente a un producto salido de la máquina de hacer chorizos; esa que te cuenta todas las historias con la misma estética, los mismos planos, el mismo ritmo, la misma narrativa sensiblera y boba.

El hecho de que la banda reivindique este relato, sólo demuestra que entre ellos había una relación artística y profesional, y no una amistad, cosa que sí se revela en el film.

En definitiva, la película es una pacatería insulsa que retrata a un Freddie Mercury vergonzante, liderando una banda de homófobos. Si Freddie Mercury fue un emblema del talento, la liberación sexual y la transgresión, la película parece amputar deliberadamente todo lo que refiere a estos últimos 2 aspectos. Tanto su vida como su muerte, fueron infinitamente más ricas y coloridas que lo que podemos ver en este blockbuster.

Pero seamos buenos. La banda sonora está muy bien. Y la reconstrucción digital del concierto en Wembley del 85´ también. En definitiva, larga vida a Queen, aunque seguramente si Freddie reviviera para ver este film, quedaría al borde de una segunda muerte…

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